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UNA VENDEDORA INDÍGENA DE QUERÉTARO

#DiarioBonampak

🚨 LA CONDENARON A 21 AÑOS DE PRISIÓN POR «SECUESTRAR» A SEIS POLICÍAS FEDERALES ERA UNA VENDEDORA INDÍGENA DE QUERÉTARO.

México, 2006.Jacinta Francisco Marcial era una mujer otomí, madre de seis hijos, que vendía mercancías en un mercado de Santiago Mexquititlán, Querétaro.

Un día, agentes federales realizaron un operativo contra la venta de productos pirata.Meses después, Jacinta fue detenida.

¿La acusación? Haber participado en el secuestro de seis agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI).Junto con otras dos mujeres indígenas, supuestamente había privado de la libertad a los agentes durante aquel operativo.

Jacinta fue condenada a 21 años de prisión.Pero el expediente tenía graves problemas.Los testimonios presentaban contradicciones.

No existían pruebas suficientes para sostener la acusación y se habían vulnerado derechos fundamentales durante el proceso.Jacinta pasó más de tres años encarcelada.Amnistía Internacional intervino y la reconoció como presa de conciencia.

Finalmente, en septiembre de 2009, recuperó su libertad después de que la Procuraduría General de la República decidió no sostener la acusación.Pero todavía faltaba algo.

En 2014, un tribunal ordenó que la PGR la indemnizara y reconociera públicamente su inocencia.Una mujer que había sido condenada a pasar 21 años en prisión terminó luchando para que el Estado reconociera que la acusación había sido injusta.Y aquí comienza el verdadero debate.

¿Cómo pudo el sistema judicial condenarla con pruebas tan deficientes?

¿Fue incompetencia, discriminación contra una mujer indígena o un abuso de poder?💬

¿Qué castigo deberían enfrentar los funcionarios responsables de una condena injusta?

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