SOMBRAS SOBRE TUXTLA: ¿EL ROMPECABEZAS DEL HORROR ESTÁ COMPLETO
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SOMBRAS SOBRE TUXTLA: ¿EL ROMPECABEZAS DEL HORROR ESTÁ COMPLETO?.
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La ciudad no duerme, vigila. El hallazgo de un cuerpo embolsado en el Libramiento Sur ha desatado una ola de susurros que la versión oficial no logra silenciar.
Todo apunta a una verdad macabra: los restos encontrados en avanzado estado de putrefacción podrían ser la pieza que falta en el tablero de sangre iniciado en el parque Caña Hueca.
¿Es este realmente el cuerpo de Géiser Gerónimo N.? Mientras la hielera abandonada en el pulmón deportivo de la ciudad dejó una firma de terror explícito, este nuevo descubrimiento —delatado solo por el hedor de la muerte— parece cerrar un ciclo que las autoridades se niegan a nombrar con claridad.
El Caos sin Nombre: ¿Por qué la parálisis?
A pesar de la brutalidad de los hechos, la identidad de esta “ola de caos” permanece en la penumbra. ¿Por qué no se ha identificado el origen de esta violencia que tiene a Chiapas bajo asedio? La respuesta podría ser más oscura de lo que parece:
El Vacío de Inteligencia: La incapacidad para conectar estos puntos sugiere que los perpetradores conocen los puntos ciegos de la vigilancia estatal, moviéndose con total impunidad entre el centro y la periferia.
La Táctica del Terror Fragmentado: Al dejar una parte en Caña Hueca y otra en el Libramiento, no solo buscan deshacerse de una evidencia, sino saturar la capacidad de respuesta de las fiscalías, generando una confusión que impide rastrear la ruta del crimen.
Identidades en Suspenso: El avanzado estado de descomposición del torso hallado hoy parece ser una jugada deliberada; el tiempo es el mejor aliado de la impunidad cuando se trata de borrar huellas y retrasar la justicia.
¿Coincidencia o Mensaje?
La pregunta que estremece a los chiapanecos es inevitable: ¿Son el mismo caso? La narrativa extraoficial grita que sí, pero el hermetismo de la Fiscalía General del Estado sabe a una preocupante incertidumbre. Si la cabeza en la hielera y el cuerpo en el libramiento son uno solo, Tuxtla se enfrenta a una ejecución diseñada no para ocultarse, sino para ser vista y temida.
El aire en la capital se siente denso. No es solo el rastro de descomposición que alertó a los automovilistas; es la sospecha de que el caos no es un accidente, sino un plan que apenas estamos empezando a comprender.
