ZAPOPAN BAJO FUEGO: MASACRE EN LOMA BONITA DEJA TRES MUERTOS Y EXHIBE LUJO DEL NARCO ZAPOPAN, JALISCO.
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¿PACTO ROTO? ZAPOPAN BAJO FUEGO: MASACRE EN LOMA BONITA DEJA TRES MUERTOS Y EXHIBE LUJO DEL NARCO
ZAPOPAN, JALISCO.
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La violencia en Jalisco ha cruzado una nueva línea de sangre y cinismo. Lo que comenzó como un estruendo de ráfagas de alto calibre en la Avenida Topacio, ha escalado a una tragedia que sacude los cimientos de la seguridad en el estado: tres personas ejecutadas, entre ellas un menor de edad, víctimas colaterales o directas de una guerra que el Gobierno parece no querer detener.
Escenario de Guerra y Opulencia
El acordonamiento en la colonia Loma Bonita no solo resguarda cadáveres, sino que también deja al descubierto el nivel de impunidad con el que operan los grupos criminales en la zona metropolitana.
En el sitio, la Fiscalía de Jalisco aseguró vehículos de altísima gama: un Lamborghini y una camioneta Urus, símbolos inequívocos del poder adquisitivo del crimen organizado que circula libremente por las calles de Zapopan.
¿Se salió de control “Lo Pactado”?
La brutalidad del ataque y la presencia de armamento pesado en zonas residenciales disparan las interrogantes sobre la supuesta “pax narca” que se le atribuye a la región.
El fin de la tregua: La ejecución de un menor de edad sugiere que los “códigos” no escritos han sido pulverizados, dejando a la sociedad civil en medio del fuego cruzado.
Gobierno rebasado o cómplice: El hecho de que vehículos de lujo vinculados a la delincuencia transiten por avenidas principales sin ser detectados hasta que ocurre una masacre, pone en duda si la estrategia gubernamental es de incapacidad o de una peligrosa omisión.
Control territorial: ¿Ha perdido el Estado el control de los acuerdos mínimos de convivencia, permitiendo que las células criminales resuelvan sus disputas en plena vía pública y a la luz del día?
Zona de Desastre
Hasta estos momentos, la Avenida Topacio permanece sitiada por fuerzas estatales y federales. El silencio de las autoridades ante el aumento de la cifra de fallecidos solo alimenta la percepción de una ciudad que se le escapa de las manos a quienes juraron protegerla.
La presencia del menor fallecido en la escena es la prueba más dolorosa de que, en la lucha por el control de la plaza, ya no hay límites, ya no hay respeto por la vida y, al parecer, ya no hay gobierno.
